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  • Manuel Yáñez Herrero

5 Salvavidas para rescatar tu negocio


Si te llamó la atención el título de este artículo probablemente tu negocio esté en aprietos y estés pensando en tirar la toalla. El fracaso en los negocios es una realidad, ahora y, seguramente en el futuro. Pero ¡Espera! te tengo buenas noticias.

Antes que otra cosa suceda, reconsidera:

¿Por qué estas pensando en cerrar tu negocio?

Mientras estudiaba puse mi primer negocio, una imprenta de serigrafía. Hacía logotipos y, según yo, “Identidades Corporativas”. Estaba estudiando diseño gráfico y para mi inmadura cabeza era algo lógico.

Convencí a mi mejor amigo y emprendimos. Fue un verdadero desastre. No por falta de clientes fue por falta de orden y planeación.

Visitábamos clientes, regresábamos a hacer presupuestos, diseñábamos imprimíamos y facturábamos. Por supuesto los viernes estábamos rendidos y nos íbamos por un par de cervezas, varios pares de cervezas.

El tema es que veíamos a muchos clientes y facturábamos lo que, para nosotros, era mucho dinero. Pero nunca nos alcanzaba. En realidad teníamos tantos costos “ocultos” que en cada proyecto perdíamos dinero.

No nos dábamos cuenta, incluso contratamos a dos personas para que nos ayudaran con la imprenta. Varias veces me quedé dormido en el transporte público. Aún así me case y seguí empujando pensando que, entre más horas le dedicara al trabajo, más dinero generaría.

Mi esposa me veía llegar a las 3 de la mañana agotado manchado de tinta. “Me encanta tu esfuerzo, tienes muchos clientes y haces logos muy bonitos, pero ¿El dinero?".

No me alcanzaba para la hipoteca, debía tarjetas de crédito pero siempre pensaba que la solución estaba a la vuelta. Mi amigo se desesperó y dejo el negocio. Yo abrumado cerré la cortina. Soy un fracaso, pensé.

Había terminado de estudiar diseño y estaba terminando la carrera de publicidad. Debía hasta la camisa.

Pero sagazmente tuve la brillante idea de abrir un nuevo negocio. Una Agencia de comunicación, lo que hoy sería una agencia “Boutique”.

La misma historia: Buenos clientes, buenos proyectos, crecimiento pero con cero dinero en mi bolsa. Cometí un error, bueno muchos errores, éste desde el inicio. Digamos que desde el final de mi primer negocio. Nunca analicé por qué no tuve éxito.

Así que, si no aprendemos de la historia, la historia nos dará un garrotazo en la cabeza hasta que decidamos detenernos a analizar y aprender de la experiencia.

Una cualidad que tengo es mi gran curiosidad e interés por aprender. Así que hice un diplomado en mercadotecnia estratégica. Ha sido un parte aguas en mi vida.

Me fui a vivir a Guadalajara, ya con dos hijos y, trabaje un par de años en una reconocida agencia de publicidad. Fue entonces cuando finalmente tuve estabilidad económica y cuando decidí (si efectivamente): Abrir mi agencia propia. Esto hizo, por supuesto, feliz a mi esposa.

Esta vez estaba mejor preparado. Seguí estos 5 pasos para saber exactamente que había pasado en mis dos esfuerzos anteriores.

El problema no era falta de clientes ni creatividad, ¿Entonces?

Te pregunto: ¿Qué tan bueno quieres llegar a ser?

Antes de rendirte, date una oportunidad a ti a tus empleados y a tu familia.

Dime si estos 5 pasos te suenan lógicos y son posibles:

1.- Conoce qué es lo que no esta funcionando. En mi caso eran muchos de estos costos ocultos. Mis presupuestos no tomaba en cuenta la gasolina, ni las facturas por electricidad y telefonía. Asumí que con mi margen de utilidad quedarían cubiertos estos gastos “menores”.

Todos los gastos son tu costo de producción. Tu utilidad es lo que queda en tu caja luego de cubrir todos tus costos. Todos.

Ahora tengo calculado perfectamente cuanto me cuesta cada día, cada hora desde que abro hasta que cierro. Es decir luz, teléfono, agua, sueldos, muebles todos mis gastos sumados y divididos entre el número de días y horas en que trabajo. Ese es un costo fijo que debe cubrir cada proyecto de acuerdo a las horas invertidas en el.

2.- Se objetivo. El negocio no soy yo, no eres tu. No es personal. Tu eres un empleado más debes asignarte un sueldo y cubrirlo. Si no alcanza para la nómina generalmente nos sacrificamos. Por eso nunca tenía yo dinero. Si no te pagas un sueldo algo esta mal y hay que corregirlo.

No estas sólo, busca ayuda. La famosa ceguera de taller nos impide a veces ver soluciones que tenemos justo en la nariz. La arrogancia de decir:

“Es mi negocio y yo se mejor que nadie lo que hay que hacer”

Es un pronostico hacia el fracaso o mínimo una limitante poderosa hacia el crecimiento.

Solicita ayuda, escucha a tus clientes y a tu gente. Debes estar alerta a nuevas ideas.

3.- Comunícate. Queremos “proteger” a nuestros colaboradores y ponemos cara de que todo está bien. Ellos siempre saben que algo anda mal y si no estas en comunicación constante pensarán cosas que no son verdad y estarán nerviosos por su seguridad, no están concentrados y quizá estén buscando trabajo en otro lado.

Ten reuniones continuas, platícales como va el negocio y cuales son los planes para salir adelante. Deben saber cuál es la meta y participar todos en alcanzarla.

Alguna vez he tenido que solicitar a mi equipo que aceptara un recorte temporal en su sueldo. Ya sabían que la empresa estaba en un bache y no les cayó por sorpresa. A mi, en cambio, me sorprendió que todos aceptaron y que todos unieron esfuerzos para salir adelante. No únicamente con aceptar el recorte. Con gran trabajo y mejores ideas. La empresa es de todos. Todos conocíamos la meta.

4.- Ten contacto con tu mercado. No le vendas lo que a ti te parece increíble a quien tu piensas que lo necesita urgentemente. Puedes estar equivocado.

Conoce a tus consumidores. Síguelos en redes sociales, platica con ellos entérate de que hablan, que les preocupa y que problema necesitan resolver.

Entonces ponte a trabajar en solucionarlo. Te comprarán, sin pensar, algo que les parece mágico. Conoce a tu competencia. No para copiar lo que hacen o para atacarla. No, solo para saber que están haciendo y cual es su visión.

Incluso reúnete con ellos. Un mercado con varios jugadores exitosos es mucho más próspero que un monopolio. Tu competencia no es el problema a resolver. Tus clientes y como llegar a ellos es en lo que te debes concentrar.

5.- Planea para el futuro. Una pequeña parte, quizá un 3% de tus utilidades, debe ser destinada al ahorro. Cuando nos está yendo bien es cuando debemos invertir en el futuro.

Capacítate tú y a tu gente. La reserva de capital financiero y humano te va a cuidar la espalda. En tiempos de crisis será tu salvavidas.

Ahora mis hijos están terminando sus carreras universitarias y mi esposa está un poco más tranquila. Un poco por que ha vivido altas y bajas, sabe que siempre estoy buscando que hacer y como cambiar cosas. “Tu no eres feliz si no estas estresado” me dice medio en broma.

Cada negocio que emprendí fue parte fundamental para el que tengo hoy, cada fracaso ha sido de utilidad para evitar errores terribles y sencillos de evitar.

No siempre se puede evitar bajar la cortina de un negocio, pero bien vale la pena un análisis para ver si con estos 5 puntos podemos salir a flote. Si no nuestro siguiente intento seguramente tendrá mayores posibilidades de éxito.

#Empleo #plandenegocio #entrepreneur #empresario

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